El camino no ha sido fácil, pero sí constante, y los próximos diez años apuntan a una transformación aún más profunda: la integración del almacenamiento energético, la digitalización y la generación distribuida.
El crecimiento de la movilidad eléctrica ha sido exponencial. En 2015, apenas se matricularon 3.000 vehículos eléctricos en todo el país; en 2024, la cifra superó las 57.000 unidades, solo en el ámbito de los vehículos 100% eléctricos (BEV), según datos del Institut Català d’Energia. En paralelo, la red de puntos de recarga ha pasado de unas pocas decenas de ubicaciones a más de 40.000 en servicio, con una progresiva estandarización de tecnologías, conectores y plataformas digitales.
En este contexto nació ETECNIC, que el pasado 5 de octubre hemos celebrado nuestro 10º aniversario. Durante esta década, la compañía ha evolucionado de integrador de puntos de recarga a actor completo del ecosistema eléctrico, con soluciones llave en mano, software de gestión EVcharge y servicios de operación, mantenimiento e ingeniería para redes públicas y privadas.
El sector ha madurado y, con él, las expectativas: ya no se trata solo de instalar cargadores, sino de construir sistemas energéticos locales, flexibles y resilientes.
El nuevo marco
El 28 de octubre de 2025 la Generalitat aprobó el Decret Llei 22/2025, una norma que marca un antes y un después en la política energética catalana. La ley nace tras la gran apagada eléctrica del 28 de abril, que dejó en evidencia la vulnerabilidad de la red y la dependencia externa del sistema eléctrico. Su objetivo es claro: reforzar la resiliencia del suministro mediante almacenamiento, generación distribuida y autonomía energética.
Por primera vez, la normativa catalana reconoce explícitamente a las baterías, los puntos de recarga y la generación local como infraestructuras de interés público y utilidad social, simplificando su tramitación y acelerando su despliegue.
En la práctica, esto abre una oportunidad directa para proyectos como los hubs de recarga con batería de apoyo y acometidas en baja tensión, un modelo en el que ETECNIC ya trabaja, siendo un ejemplo el proyecto SMART PRICING, reconocido por AEDIVE, como premio Santiago Losada al mejor proyecto innovador del año, al que se suma a los Premios Internacionales de Movilidad en la categoría de mejor PYME, por Empresas por la Movilidad Sostenible.
Por primera vez, la normativa catalana reconoce explícitamente a las baterías, los puntos de recarga y la generación local como infraestructuras de interés público y utilidad social
El decreto reduce barreras urbanísticas, permite tramitar instalaciones híbridas (energía + batería + recarga) en un único expediente y prioriza proyectos que contribuyan a la estabilidad del sistema.
En palabras simples: la energía deja de venir de lejos para producirse y gestionarse cerca de quien la necesita. Y ahí es donde convergen la movilidad eléctrica, el almacenamiento y la digitalización.
La próxima década
Si los primeros diez años fueron los de la infraestructura, los próximos serán los de la inteligencia. La combinación de energías renovables, baterías, software y vehículos eléctricos conectados creará auténticos ecosistemas energéticos distribuidos, donde los vehículos serán también una pieza del equilibrio de la red.
En este nuevo escenario, el valor ya no se medirá solo en kilovatios o cargadores instalados, sino en capacidad de gestión y flexibilidad. La recarga rápida y ultrarrápida se complementará con modelos híbridos de autoconsumo, almacenamiento y respuesta a la demanda, y las ciudades y empresas pasarán de ser consumidoras pasivas a gestoras activas de energía.
La movilidad eléctrica será, más que nunca, el nexo entre la energía y el territorio.
Una oportunidad industrial y social
La transición energética ya no es solo una cuestión ambiental, sino una oportunidad económica y de soberanía tecnológica. Nuestro país tiene el potencial para consolidar un tejido industrial en torno a la movilidad eléctrica y al almacenamiento energético.
Las inversiones previstas por la Unión Europea —como los programas BESS, MOVES Corredores o los nuevos fondos de resiliencia— pueden acelerar la implantación de miles de proyectos locales que generen empleo y reduzcan la dependencia exterior.
ETECNIC afronta esta nueva etapa con la misma visión que hace diez años: convertir la movilidad eléctrica en motor de progreso, innovación y competitividad. La próxima década será la de la energía distribuida, la movilidad conectada y la autonomía local. Y si algo hemos aprendido en este tiempo, es que los grandes cambios no llegan de golpe: se construyen paso a paso, cargador a cargador, ciudad a ciudad.
