¿Qué motivó la creación del Desafío Ártico hace diez años?
Ana Chimarro: La creación de la iniciativa fue impulsada, hace 10 años por Manuel Calvo, ante los crecientes efectos del cambio climático sobre el Ártico y la necesidad de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de protegerlo. El objetivo era doble: por un lado, documentar y mostrar al mundo los efectos del calentamiento global en una de las regiones más sensibles del planeta; por otro, poner en valor el papel fundamental del perro groenlandés en la cultura inuit, una especie canina que ha sido clave para la supervivencia de estas comunidades durante siglos.
A lo largo de esta década, Desafío Ártico se ha consolidado como una iniciativa de referencia en la concienciación ambiental, combinando la divulgación científica y la defensa de la biodiversidad.
¿Por qué se eligió Groenlandia como escenario para esta expedición?
Manuel Calvo: Groenlandia representa el epicentro de los efectos del cambio climático a nivel global. Los científicos la consideran la 'zona cero' del calentamiento global, ya que las temperaturas allí aumentan al doble de velocidad que en el resto del planeta. Este fenómeno provoca el deshielo acelerado de sus glaciares y el derretimiento del permafrost, la capa de suelo congelado durante miles de años, lo que tiene consecuencias devastadoras tanto a nivel local como global.
Además, Groenlandia es el hogar del perro groenlandés y de las comunidades inuit, cuya forma de vida está íntimamente ligada al entorno natural y a la supervivencia de esta raza canina. La elección de Groenlandia permite a la expedición mostrar de manera directa y visual cómo el cambio climático está transformando el paisaje, amenazando la biodiversidad y poniendo en riesgo las tradiciones y la subsistencia de los pueblos originarios. Así, la expedición se convierte en un testimonio vivo de los retos ambientales a los que nos enfrentamos como humanidad.
Mostrar de manera directa y visual cómo el cambio climático está transformando el paisaje, amenazando la biodiversidad y poniendo en riesgo las tradiciones y la subsistencia de los pueblos originarios
¿Qué evidencias directas del cambio climático se observaron durante la expedición?
M. C.: Durante la décima edición del Desafío Ártico, promovida por Fundación DingoNatura, el equipo fue testigo de múltiples evidencias directas del cambio climático. Una de las más notorias fue el deshielo prematuro y las temperaturas inusualmente elevadas para la época del año, lo que obligó a modificar la ruta original de la expedición. El hielo marino, que tradicionalmente servía de camino seguro para los trineos, se encontraba en un estado tan precario que resultaba peligroso continuar con el recorrido previsto. Los propios habitantes inuit, que nos acompañaron al equipo, compartieron su preocupación al afirmar que “cada vez se derrite antes el mar”, una frase que resume la gravedad de la situación.
Además, la expedición tenía como objetivo repetir una fotografía tomada en 2015 para documentar visualmente la pérdida de hielo polar, lo que permitió comparar de forma gráfica el avance del deshielo en solo una década.
¿Cómo afectó el deshielo prematuro al recorrido previsto?
M. C.: El deshielo prematuro tuvo un impacto decisivo en el desarrollo de la expedición. Inicialmente, el equipo tenía previsto recorrer aproximadamente 400 kilómetros por Groenlandia, partiendo desde Málaga y siguiendo una ruta que nos llevaría hasta Siorapaluk, el asentamiento habitado más septentrional del planeta.
Sin embargo, las condiciones extremas del hielo marino, deteriorado por las altas temperaturas y el deshielo anticipado, nos obligaron a los expedicionarios a modificar el itinerario. Finalmente, solo pudimos completar 250 kilómetros, llegando hasta la localidad de Qeqertaq. Este cambio no solo supuso un reto logístico y físico para el equipo, sino que también sirvió para ilustrar de manera contundente cómo el cambio climático está alterando las condiciones de vida y desplazamiento en el Ártico. La necesidad de adaptarse sobre la marcha fue un recordatorio de la fragilidad del entorno y de la urgencia de actuar para protegerlo.
¿Qué consecuencias tiene el retroceso glaciar para las comunidades locales?
M. C.: La pérdida de hielo polar tiene múltiples y profundas consecuencias para las comunidades locales, especialmente, para los inuit. En primer lugar, altera gravemente su modo de vida tradicional, basado en la caza, la pesca y el desplazamiento en trineo tirado por perros groenlandeses. El deshielo dificulta la movilidad y pone en peligro la seguridad de quienes dependen del hielo marino para desplazarse y acceder a recursos vitales.
Además, la pérdida de hielo afecta la biodiversidad local, modificando los hábitats de especies clave y reduciendo las oportunidades de subsistencia para las comunidades humanas y animales. La pérdida de hielo polar también amenaza la transmisión de tradiciones ancestrales, ya que prácticas como el uso del trineo y la cría del perro groenlandés se ven cada vez más limitadas.
En última instancia, la transformación del entorno genera incertidumbre y preocupación sobre el futuro, no solo de los inuit, sino de todo el ecosistema ártico.
¿Qué mensaje ambiental busca transmitir la Fundación con esta iniciativa?
A. C.: Fundación DingoNatura, a través de Desafío Ártico, busca transmitir un mensaje ambiental claro y de urgencia: es imprescindible actuar ahora para frenar el cambio climático y proteger los ecosistemas más vulnerables del planeta. La iniciativa pretende sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de preservar el Ártico, no solo por su valor intrínseco, sino porque lo que ocurre allí tiene repercusiones globales: el derretimiento del hielo altera corrientes marinas, modifica patrones climáticos y afecta a ecosistemas a miles de kilómetros de distancia.
Además, la Fundación quiere dar voz a las comunidades inuit y visibilidad al importante papel de los perros groenlandeses, resaltando la necesidad de proteger tanto a las personas como a los animales que dependen de este entorno. Un mensaje de concienciación, pero también de responsabilidad ante la necesidad de actuar para frenar este impacto.
¿Por qué es tan importante proteger al perro groenlandés?
A. C.: Es fundamental porque esta raza no solo es un pilar de la cultura inuit, sino también un elemento clave para la supervivencia en el Ártico. Durante siglos, los perros groenlandeses han sido compañeros indispensables en la caza, el transporte y la vida cotidiana de las comunidades inuit. Sin embargo, su número ha disminuido drásticamente en los últimos años, en paralelo a la transformación del entorno provocada por el cambio climático.
Fundación DingoNatura advierte que, si no se toman medidas urgentes para proteger esta especie, su futuro está en serio peligro. La desaparición del perro groenlandés supondría la pérdida de un patrimonio cultural y biológico irreemplazable, así como un golpe para la resiliencia de las comunidades inuit. Por eso, desde Fundación Dingonatura, trabajan para sensibilizar sobre la importancia de su conservación, apoyando iniciativas que garanticen su supervivencia.
¿Qué impacto espera lograr la Fundación con esta expedición?
A. C.: Con esta décima edición Desafío Ártico: "246 – Viktoria", espera lograr un impacto significativo en varios niveles. En primer lugar, busca inspirar a la sociedad a actuar frente a los retos ambientales, mostrando de manera tangible y emotiva los efectos del cambio climático en el Ártico. A través del documental grabado durante la expedición, la Fundación pretende dar visibilidad a la situación crítica a la que se enfrenta la región y sus habitantes, generando empatía y conciencia.
Por otro lado, la iniciativa fomenta el debate, la educación y la creación de proyectos que promuevan la inclusión de los animales de compañía y la protección del medio ambiente. El objetivo final es movilizar a la ciudadanía, las instituciones y las empresas para que se impliquen activamente en la defensa del planeta y sus especies, especialmente el perro, contribuyendo a un futuro más justo, sostenible e inclusivo para todos.
