La contaminación por residuos plásticos ha alcanzado niveles alarmantes en los ecosistemas españoles, afectando incluso a especies emblemáticas como la cigüeña blanca. Un estudio pionero liderado por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca revela que el 67% de estas aves analizadas entre 1997 y 2019 presentaban restos de plásticos en sus tractos digestivos, una señal clara del impacto del abandono de residuos en la naturaleza. Hemos hablado con Chabier González, técnico del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca, director del estudio.
¿Qué tipo de residuos son los más frecuentes en los tractos digestivos de las cigüeñas?
Hemos encontrado todo tipo de contaminantes sólidos ingeridos por cigüeñas, desde diminutas esquirlas de vidrio a sondas urinarias de látex completas. Pero es muy llamativo que la mayoría aparecen en cantidades muy pequeñas, claramente ingeridos accidentalmente, adheridos a los alimentos. Una cigüeña comiendo restos de carne en un vertedero inevitablemente se tragará un fragmento de cristal, baldosa, papel o plástico de la propia bolsa de basura, al igual que las que capturan lombrices de tierra tragan la tierra que llevan adherida. Sin embargo, hay otros contaminates que, claramente, han sido tragados de forma consciente y deliberada, y son de dos tipos:
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Los que van unidos a los materiales cárnicos sin que una cigüeña tenga la capacidad física de separarlos de la parte comestible. Aquí se incluyen las cuerdas con grapas de embutidos, el típico trozo final de longaniza o chorizo que va a la basura junto con su grapa y su cuerda. Pero también pinchos morunos que se desechan con parte de la carne o toda ella aún ensartada. Las cigüeñas, a diferencia de los buitres o los córvidos, carecen de a capacidad de manipular con picos y garras necesaria para extraer solo la carne.
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Los que tienen forma alargada y son elásticos al ser presionados, es decir, los que recuerdan por aspecto y consistencia a presas habituales de las cigüeñas comunes como son orugas, pequeños reptiles, lombrices de tierra, escolopendras, etc. Aquí van incluidas las gomas elásticas utilizadas para embalajes de todo tipo, desde folletos de imprenta a hortalizas, así como las tiras de silicona con las que se fijan los cristales a las ventanas, por ejemplo.
"Hemos encontrado todo tipo de contaminantes sólidos ingeridos por cigüeñas, desde diminutas esquirlas de vidrio a sondas urinarias de látex completas"
Las gomas de embalar se hallaron en 1 de cada 5 tractos digestivos (19%), mientras que la silicona aparece en un 6,6 % de los individuos, el resto de materiales queda muy por debajo.
Tanto las cuerdas de embutido unidas a restos, como las gomas y tiras de silicona, sabemos que son engullidos de forma deliberada porque aparecen a veces en grandes cantidades, incluso distendiendo el estómago de las cigüeñas hasta el punto de que les observa “barriga” externamente.
Puede parecer que las cigüeñas no son muy inteligentes al tragar estos materiales de forma tan voraz. Realmente son aves capaces de resolver problemas complejos o de distinguir unos rostros humanos, de otros por ejemplo, con un comportamiento social muy elaborado. El problema es que son capaces de alimentarse de presas muy pequeñas siendo las propias cigüeñas muy grandes, por lo que no pueden perder tiempo en examinar con detalle cada insecto que capturan. Supondría perder más energía de la que les iba a aportar según qué presa; su estrategia funciona muy bien, detectan a través de la vista una presa potencial, lanzan el pico, la capturan y, si es blanda al tacto, la tragan.
Esto funcionó muy bien a los largo de millones de años, hasta que llegó cierta especie de primate y dejó esparcidas por todo tipo de terrenos cosas alargadas y depresibles que no eran digeribles.

¿Qué consecuencias tiene para la salud de las cigüeñas la ingestión de estos materiales?
El problema que hemos observado es la obstrucción del tracto digestivo provocando en tal caso una muerte lenta por inanición. Si es un adulto, no será capturado hasta que la inanición lo deje incapacitado para el vuelo y se deje capturar, estado en el que no suelen soportar la anestesia y cirugía gástrica necesarios para solucionar el problema. Si es un pollo en el nido, incapaz de volar, lo más frecuente es que muera de hambre antes de que nadie pueda acceder al nido a rescatarlo.
No hemos detectado problemas de toxicidad, aunque no podemos descartarlo. Pero tenemos datos de pollos de cigüeña que superaron la cirugía, en la que se les extrajeron masas de gomas y similares del estómago mediante gastrotomía, se recuperaron, y fueron liberados meses después sin mostrar ningún otro síntoma. El más llamativo es el caso de uno de esos pollos operado en 2008, liberado, y que a fecha de hoy, 16 años más tarde, sigue criando en un nido en la propia finca de La Alfranca, junto al CR.
"El problema que hemos observado es la obstrucción del tracto digestivo provocando en tal caso una muerte lenta por inanición"
¿Qué papel juegan los vertederos y los campos de cultivo en esta problemática?
Los vertederos en estos momentos son vitales para un gran número de especies, desde gaviotas patiamarillas o garcillas bueyeras a buitres leonados y especies en peligro de extinción como el alimoche o el milano real. Hemos pasado en unas décadas de tener problemas de malnutrición a ser unos nuevos ricos que desperdician ingentes cantidades de comida, y eso beneficia a unas cuantas especies animales.
En el caso de las cigüeñas comunes, en Europa se diferencian dos poblaciones por sus rutas de migración: las cigüeñas que nidifican entre el este de Alemania y Ucrania migran a través del Bósforo y Oriente Medio hasta distribuirse por toda África Oriental hasta el extremo sur. Sin embargo, la población que cría desde Alemania occidental a España, tradicionalmente migraban por el Estrecho de Gibraltar, cruzaban el Sáhara y entre septiembre y febrero se quedaban en el Sahel, entre Senegal y Níger, dando buena cuenta de las plagas de langostas que asolaban la región, por lo que eran respetadas y queridas por los agricultores de aquellas zonas.
Tras décadas de sequía en el Sahel, y de campañas de fumigación masiva, organizadas por la FAO, de los terrenos susceptibles de albergar langostas, esa migración la llevan a cabo cada vez menos ejemplares, y el Sahel ha sido sustituido en gran parte por los vertederos españoles, en los que es posible observar, en otoño e invierno, grupos de cigüeñas anilladas en Alemania, Holanda o Francia alimentándose junto a las locales. El hecho de que un 70% de las cigüeñas que habían muerto tras comer en un vertedero presentasen gomas o silicona en sus estómagos, en un vertedero que, recordémoslo, es para residuos orgánicos, nos indica que muchos de los plásticos desechados todavía no siguen el camino de eliminación adecuado.
"El hecho de que un 70% de las cigüeñas que habían muerto tras comer en un vertedero presentasen gomas o silicona en sus estómagos, nos indica que muchos de los plásticos desechados todavía no siguen el camino de eliminación adecuado"
En cuanto a los campos de cultivo, son en realidad los medios en los que se alimentan mayoritariamente las cigüeñas, en especial en cultivos de regadío. La labor de estas aves como controladoras de plagas ha sido tradicionalmente reconocida en registros diversos, desde los estudios científicos hasta las coplas populares.
En nuestro estudio las presas halladas con más frecuencia han sito topillos, langostas y similares, y escarabajos, además de orugas como las de la mariposa de la col. Pero en la actualidad el uso de gomas elásticas de diversos tipos en la agricultura es universal, desde las gomas ancla con las que se fijan los frutales a los tutores hasta bandas elásticas para mantener compactas las lechugas y otras verduras de hoja, o las que unen las bolsas de papel con las que se protegen los melocotones.
Que un 24% de las cigüeñas que habían comido por última vez en un campo de cultivo tuvieran estos materiales en sus estómagos indica claramente que falta mucha concienciación acerca de lo que suponen los residuos sólidos de larga duración en el medio natural.
"Que un 24% de las cigüeñas que habían comido por última vez en un campo de cultivo tuvieran plástico en sus estómagos indica que falta mucha concienciación"
¿Le sorprendió encontrar plásticos incluso en pollos de nido? ¿Qué nos dice eso sobre la exposición temprana a la contaminación?
No nos resultó en absoluto sorprendente que los pollos, incluso de pocos días de edad, hubieran ingerido gomas y demás materias contaminantes. Los adultos aportan al nido las presas que capturan, así que estadísticamente, parece lógico suponer que la probabilidad de que una cría dependiente ingiera estos materiales debería ser la misma que la que tiene un adulto de consumirlos, algo que nuestro estudio ha corroborado. Hay que decir también que, como naturalista, tras más de 30 años observando cigüeñas comunes, hace tiempo que me familiaricé con el hallazgo de tetinas de biberón, masas de bandas elásticas y elementos similares en las egagrópilas de estas aves, bajo los nidos.
¿Qué mecanismos tienen las cigüeñas para expulsar estos residuos y por qué no son eficaces en muchos casos?
Como todas las aves carnívoras, las cigüeñas tienen unos jugos gástricos muy ácidos, tan potentes que disuelven los huesos de los topillos o las conchas de los caracoles, por ejemplo. Como su pico no es apto para desgarrar, sólo comen presas que pueden tragar enteras. Una vez en el ventrículo, los ácidos van disolviendo la parte comestible (músculo y vísceras, piel), y con los pelos, dientes, uñas y exoesqueletos de insectos se va formando una masa compacta de material indigerible que es expulsada por la boca, la egagrópila. Al intestino solo pasa una masa semidigerida y muy líquida.
Cuando una cigüeña ingiere materiales no digestibles en pequeñas cantidades, simplemente se eliminan al formar la egagrópila, junto con pelos y exoesqueletos de invertebrados. El problema viene cuando la cantidad de gomas o silicona ingeridos supera cierto volumen. Hemos observado que a partir de unos 25 cc, que es la mitad de lo que mide habitualmente una egagrópila, las cigüeñas pueden tener problemas serios de obstrucción, ya que las gomas y tiras o cuerdas se entrelazan y con los movimientos del estómago al mezclar la masa de alimento, pueden formar grandes ovillos con materiales no digestibles 'normales' atrapados entre nudos y vueltas de gomas. A partir de ahí, la egagrópila puede atascarse y el ave deja de comer. Y hemos hallado masas de gomas que excedían los 300 cc.
Hay que señalar que la goma, tanto el caucho natural como el sintético, se conservan muy bien en medio ácido, así que los jugos gástricos no la deterioran sino todo lo contrario.
"Es realmente necesario concienciar a la población acerca de lo peligroso que es, para todos, que la basura no se separe correctamente"
¿Qué medidas urgentes propondría para reducir la exposición de las aves a estos contaminantes?
A la vista de los resultados, es realmente necesario concienciar a la población acerca de lo peligroso que es, para todos, que la basura no se separe correctamente según su composición y la vía de eliminación que cada tipo de residuo debe seguir. Es decir, seguir insistiendo en la necesidad de tomarse en serio el reciclaje y la eliminación selectiva de basuras.
En cuanto a las personan que trabajan en la agricultura, insistir en la obligatoriedad de una recogida y eliminación correcta de residuos. Sería necesario reforzar la vigilancia, sobre todo, en épocas de mayor utilización de gomas y plásticos diversos, ya que su abandono en el campo no es otra cosa que un vertido ilegal.
Hay que señalar que la ingestión no es el único problema que acarrean los plásticos en el campo. El abandono de cuerdas de nylon de empacar en el campo provoca mutilaciones y muertes agónicas a muchos pollos de cigüeña cada año. Los adultos aportan estas cuerdas al nido como material de relleno y acolchado, y los pollos se enredan en ellas, al moverse se forman nudos en las extremidades, que al crecer el animal van estrangulando patas, alas e incluso el tórax hasta interrumpir la circulación sanguínea y provoiando lesiones atroces.
