Pasar al contenido principal
Impacto de los microplásticos en la salud

Del océano al cuerpo: los microplásticos disparan la diabetes y las enfermedades cardíacas

La contaminación por microplásticos no solo amenaza la vida marina: también podría estar afectando silenciosamente la salud de las personas. Un estudio internacional ha detectado una mayor prevalencia de enfermedades cardiometabólicas en regiones costeras con altos niveles de residuos plásticos en el mar. Los investigadores alertan sobre los efectos de una exposición crónica a estas partículas, que pueden llegar al cuerpo humano a través del agua, los alimentos e incluso el aire.

La exposición crónica a microplásticos está asociada con un aumento en la prevalencia de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes tipo 2 y la enfermedad coronaria.
La exposición crónica a microplásticos está asociada con un aumento en la prevalencia de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes tipo 2 y la enfermedad coronaria.

Vivir cerca de zonas costeras contaminadas con microplásticos podría tener consecuencias más graves para la salud de lo que se pensaba. Un estudio reciente ha revelado que la exposición crónica, aunque sea de bajo nivel, a microplásticos presentes en el mar está asociada con un aumento en la prevalencia de enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes tipo 2 y la enfermedad coronaria. Esta exposición puede producirse a través del consumo de alimentos marinos, el agua potable e incluso por inhalación de partículas suspendidas en el aire. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por científicos del Centro Geomar Helmholtz para la Investigación Oceánica de Kiel (Alemania).

Aunque el foco del estudio fueron las regiones costeras, los investigadores advierten que la contaminación por microplásticos es un fenómeno global que también afecta a poblaciones del interior.

Sarju Ganatra, director médico de Sostenibilidad en el Hospital y Centro Médico Lahey, Beth Israel Lahey Health, presidente de Sustain Health Solutions, y autor principal del estudio, “esto probablemente refleja los riesgos para la salud de una exposición crónica y de bajo nivel a través de los alimentos, el agua y posiblemente por inhalación de microplásticos”. Aunque el investigador aclara que “es importante destacar que no se trata únicamente de un problema costero: la contaminación por microplásticos está muy extendida y puede afectar a poblaciones mucho más allá de las regiones costeras, dada la ubicuidad del plástico en nuestro entorno”.

La contaminación por microplásticos está muy extendida y puede afectar a poblaciones mucho más allá de las regiones costeras, dada la ubicuidad del plástico en nuestro entorno

Uno de los hallazgos más llamativos fue el aumento significativo de casos de diabetes tipo 2 en las zonas más afectadas. La diabetes tipo 2 podría ser particularmente sensible a factores ambientales como los microplásticos debido a su potencial para promover inflamación sistémica, estrés oxidativo y alteraciones endocrinas. Según Ganatra, “estas vías son conocidas por contribuir a la resistencia a la insulina y la disfunción metabólica. Este hallazgo subraya la compleja interacción entre las exposiciones ambientales y el riesgo de enfermedades crónicas”.

Diferencias geográficas

También se observaron diferencias geográficas notables. Las regiones de la costa Este y Sur de Estados Unidos mostraron una mayor prevalencia de enfermedades cardiometabólicas en comparación con la costa Oeste. Esta disparidad podría explicarse por factores como el nivel socioeconómico, los hábitos alimenticios y el acceso a servicios de salud, además de la exposición ambiental. Sin embargo, los investigadores insisten en que la contaminación por plásticos no es exclusiva de las zonas costeras, ya que los microplásticos pueden transportarse por el aire y el agua a grandes distancias.

Los datos utilizados en el estudio provienen de fuentes públicas sobre contaminación marina, que indican que las concentraciones más altas de microplásticos se encuentran en el Golfo de México, el Atlántico Norte y ciertas zonas del Pacífico. Estas áreas coinciden con regiones donde confluyen corrientes oceánicas, actividad industrial y desembocaduras de ríos, lo que favorece la acumulación de residuos plásticos. Estos hallazgos son consistentes con estudios anteriores sobre basura marina.

El peligro de los nanoplásticos

Aunque el estudio se centró en microplásticos, los investigadores advierten que los nanoplásticos —aún más pequeños— podrían representar un riesgo mayor para la salud humana. Su diminuto tamaño les permite atravesar barreras biológicas con mayor facilidad, lo que podría facilitar su acumulación en órganos y tejidos, provocando respuestas inflamatorias o tóxicas. La investigación sobre los efectos de los nanoplásticos en la salud es todavía incipiente, pero se considera una prioridad para los próximos años.

Frente a este panorama, diversas tecnologías emergentes buscan reducir la presencia de plásticos en el medio ambiente. Entre ellas se encuentran sistemas de filtración en ríos, iniciativas de limpieza oceánica y el desarrollo de plásticos biodegradables. Sin embargo, Ganatra incide en que “la prevención en el origen sigue siendo fundamental”. 

Según Ganatra, “el sector sanitario, por ejemplo, es un gran consumidor de plásticos de un solo uso. A través de nuestra organización sin fines de lucro Sustain Health Solutions, ayudamos a las organizaciones sanitarias a cuantificar y reducir el uso de plásticos, mejorar la infraestructura de reciclaje y adoptar principios de economía circular para minimizar el daño ambiental”.