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La inversión sostenible abre un nuevo capítulo en España

Más de la mitad de las instituciones ya excluyen empresas que dañan ecosistemas

La biodiversidad ya no es solo un asunto ambiental: se ha convertido en un factor decisivo para las finanzas. El nuevo informe Horizontes de la Financiación e Inversión en Biodiversidad 2025, presentado por Schneider Electric Advisory Services y Spainsif, revela que más de la mitad de las instituciones españolas aplican criterios de exclusión a empresas que dañan los ecosistemas. El estudio muestra cómo los mercados empiezan a valorar la naturaleza como un activo estratégico y cómo los fondos nacionales evolucionan hacia inversiones que no solo evitan impactos negativos, sino que generan beneficios tangibles para la conservación.

Vista de instalaciones industriales cuya actividad genera impactos ambientales, en el centro del debate sobre inversión responsable.
Vista de instalaciones industriales cuya actividad genera impactos ambientales, en el centro del debate sobre inversión responsable.

La biodiversidad ha dejado de ser un concepto reservado a científicos y ecologistas para convertirse en un factor clave dentro del mundo financiero. En España, más de la mitad de las instituciones ya aplican criterios de exclusión a empresas que dañan los ecosistemas, según el informe Horizontes de la Financiación e Inversión en Biodiversidad 2025, presentado por Schneider Electric Advisory Services y Spainsif en Madrid. 

Este estudio marca un punto de inflexión: la naturaleza empieza a ser vista no solo como un bien común que hay que proteger, sino como un elemento que influye directamente en el riesgo y la rentabilidad de las inversiones.

El informe muestra cómo las entidades financieras españolas están dejando atrás compañías vinculadas a la tala ilegal, la producción insostenible de aceite de palma y otras actividades que degradan los ecosistemas. Sin embargo, el avance no es homogéneo. Las instituciones internacionales que operan en España van por delante en la adopción de marcos globales como el TNFD, el estándar que ayuda a medir y reportar riesgos relacionados con la naturaleza, y otorgan mayor relevancia a los datos de biodiversidad en sus decisiones. Esta diferencia refleja que la integración de la biodiversidad en las finanzas es todavía un proceso incipiente, con distintos niveles de madurez según el tipo de actor.

Cada vez es más común que los fondos españoles apuesten por inversiones temáticas que buscan restaurar la biodiversidad

Los fondos españoles empiezan a dar un paso más allá de la mera exclusión. Cada vez es más común que apuesten por inversiones temáticas que buscan restaurar la biodiversidad, con especial atención a la gestión forestal sostenible, los recursos hídricos y la prevención de la deforestación. Se trata de un cambio de paradigma: ya no basta con evitar impactos negativos, ahora se busca generar impactos positivos y tangibles en la conservación de la naturaleza

En los mercados bursátiles, las metodologías de evaluación de biodiversidad están más consolidadas, mientras que el capital privado apenas comienza a explorar este terreno, con algunas empresas pioneras liderando iniciativas. Los bancos, por su parte, empiezan a incorporar los riesgos naturales en sus decisiones de crédito, lo que anticipa un cambio profundo en la manera de valorar proyectos y clientes.

El informe también identifica las estrategias que permiten movilizar capital privado hacia la biodiversidad. La primera es utilizar la gestión de riesgos como puerta de entrada, construyendo conocimiento a través del cumplimiento normativo antes de ampliar el alcance. La segunda consiste en financiar transiciones corporativas hacia modelos más respetuosos con la naturaleza, involucrando tanto a proveedores de soluciones como a empresas con planes de transición creíbles. La tercera apuesta por desarrollar modelos de negocio que integren la conservación de la biodiversidad con la generación de ingresos, demostrando que proteger la naturaleza puede ser también una fuente de rentabilidad.

Instrumentos financieros

En este contexto, surgen instrumentos financieros innovadores que canalizan recursos hacia resultados positivos para la naturaleza. Entre ellos destacan los préstamos vinculados a la biodiversidad, que ofrecen condiciones preferenciales si se logran mejoras en los ecosistemas; los bonos ligados a resultados medibles de conservación; los proyectos basados en soluciones naturales que aportan beneficios tanto climáticos como de biodiversidad; y los créditos de biodiversidad, que convierten la conservación en un valor comercializable. La financiación mixta aparece como una herramienta clave para escalar estas inversiones, al reducir el riesgo del capital privado y atraer más actores al mercado.

El gran reto sigue siendo la falta de datos. La disponibilidad de información precisa y comparable es todavía limitada, pero las instituciones más avanzadas no esperan a tener un escenario perfecto. Están desarrollando métricas sectoriales específicas y utilizan herramientas para medir la huella de biodiversidad, aplicando evaluaciones preliminares de riesgo que les permiten orientar su estrategia. Este enfoque demuestra que la acción inmediata es posible incluso en un contexto de incertidumbre, y que la innovación financiera puede ser un motor para acelerar la transición hacia modelos más sostenibles.

El mensaje final del informe es contundente: la financiación de la biodiversidad ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que exige acción inmediata. La ventaja competitiva será para quienes comprendan que integrar la naturaleza en las decisiones de inversión no es solo una cuestión ética, sino también estratégica. En un mundo donde los mercados empiezan a valorar la biodiversidad como un activo, las instituciones que actúen ahora estarán mejor posicionadas para liderar el cambio y aprovechar las oportunidades que surgen de un nuevo paradigma económico.